Durante estos últimos tres meses tuve
muchas reuniones con mis editores por una propuesta que llego desde U.S.A.
dirigida a mis trabajos. Una editorial de comics quiere que yo publique, a
través de ellos, una serie de mangas o que les permita traducir algunos ya
publicados en Japón agregándoles su sello.
-Esta propuesta me parece interesante,
pueden tenerla en cuenta por favor. Pero mi única condición para aceptarla por
completo es que ustedes sigan siendo mis editores. No tengo intensiones de
trabajar con otros editores.
-Está bien, vamos a hablar con la compañía
para aclararles eso y si están de acuerdo preparar el contrato para la firma.-
-Kawaii.-
En ese momento no me di cuenta de cuan
egoísta estaba siendo pero mi egoísmo les abriría muchas puertas en el futuro
haciendo posible que fueran reconocidos mundialmente en el negocio de la
edición de mangas y viéndolo de ese modo aceptaron sin dudar. Comenzaron a
preparar varios contratos y arreglos, gracias a eso tengo más tiempo para mí
por lo que puedo volver a ponerme en contacto con mis amigos virtuales, con los
que hablo siempre que termino el ciclo de un tomo de mi manga. Así conocí a
Lysandro, un chico de 24/25 años que vive en Argentina y que junto a unos
amigos tiene una banda en la cual canta. Una vez le dije que me gustaría poder
escuchar a su banda en alguna visita que hiciera a Argentina aunque no sabía cuándo
podría llegar a ir a lo que respondió que sería grandioso que pudiera
escucharlos.
Llego el mes de abril y se me comunica que
este año mi trabajo se iba a desarrollar en USA en compañía de mis editores. Al
suceder esto mí tiempo de trabajo cambia y voy a poder tomarme unas merecidas
vacaciones y mi destino va a ser mi país natal. Desde Japón organice una gran
fiesta de auto-bienvenida invitando a todos mis amigos y conocidos de aquel
lugar a asistir. Una vez que todo estuvo listo envié las invitaciones, le
propuse a Lys que toque con su banda y le envié un mail a mi mejor amiga del
secundario, Samantha, contándole de mi visita y de mis deseos de verla.
Una vez que llegue a Argentina empecé a recorrer
el camino a mi dpto., llego, dejo mi bolso, preparo una mochi y salgo al
encuentro de Sam-Nee. Ella me había contado en su último mail donde había
comenzado a trabajar y también sus horarios por lo que voy a buscarla a la
salida de su trabajo.
Cuando llego al instituto espero a que
salga mientras fumo un cigarro y dibujo unas flores y arbustos que captaron mi
atención, al escuchar unas voces levanto mi mirada y veo a mi amiga salir junto
a un joven rubio. Al verla tan feliz en compañía de aquel chico me doy cuenta
casi al instante de que pudo haberse enamorado de él pero que seguramente
todavía no se percato de sus sentimientos, así que ideo un rápido y sencillo
plan y actúo sin pensar.
Me acerco corriendo a ellos y abrazo por la
espalda a Sam, pasa un rato hasta que reaccionamos. Me presento a su amigo
Nathanael y sin dudarlo lo invito a mi fiesta, le digo cuál es la temática “Vuelta
a la Prepa”, él me pregunta cómo tiene que ir vestido y yo salto de contenta,
¡me encanta diseñar vestuarios! Pero Sam corta mi inspiración
–Alex, él es un chico discreto, no creo que
quiera usar alguno de los trajes en los que vos seguramente estás pensando.
Vestite como quieras- le dice - con camisa y corbata vas a estar bien-
-¿¡Bien!? Por supuesto que va a estar bien,
cualquiera está “bien” con camisa y corbata, pero ¡podría estar espectacular
con un traje de diseño!- tengo que conformarme con mirar chueco a Sam como
solía hacerlo en la prepa cuando ella me decía que era mejor no llevar a cabo
alguna de mis travesuras. Y así nos despedimos de aquel rubio para dirigirnos
al depto. de Sam.
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