Y acá estoy en el último tren, como es
costumbre últimamente desde que empecé a colaborar con la adaptación del manga
de uno de mis superiores al anime, todos los días es la misma rutina:
levantarme con los minutos contados para tomar el tren hacia la casa de mi
sempai, en el camino comprar una gelatina energizante –mi desayuno de las últimas
6 semanas- llegar al lugar de trabajo, hacer los escenarios necesarios, grabar
las voces necesarias, tomar el último tren de regreso a casa, revisar mis
correos o hablar con algún amigo e irme a la cama después de corregir o
terminar algún manga de mi creación.
Ya hace 1 año y medio que estoy en Japón y
a decir verdad todavía no se han publicado mis trabajos en un libro propio pero
Saga-sempai dice que cada vez estoy más cerca de tener una publicación solo
necesito pulir un poco más mis trabajos a la hora de definir las situaciones
límites en mis historias, es mas prometió que en cuanto lo lograra él junto a
Oda-sempai se iban a encargar de que se aprobara la publicación de mi trabajo,
es por eso que sin importar cuán cansada este al regresar a casa me siento y
continuo revisando mis trabajos siguiendo los consejos que ellos me dieron al
revisarlos.
Hace unos días le entregue mi último
trabajo a Oda-san y acabo de recibir una llamada de él diciendo que necesita
verme con urgencia en la editorial así que estoy en camino hacia allí, no puedo
evitar preguntarme qué es lo que me está esperando en la editorial pero tengo
un leve presentimiento de que es algo grandioso…
-3 horas después-
Al final mi presentimiento era correcto, al llegar a la editorial me encontré con que tenía una reunión para determinar los detalles de mi contrato para empezar a trabajar como mangaka bajo la supervisión de mis admirados editores y así comenzar a publicar mi trabajo.-
Y así mi primer año publicando mis trabajos fue el más complicado, tuve que mudarme y lo más raro fue que por el trabajo dejé de salir. No tenía siquiera la oportunidad de salir al balcón de mi nuevo departamento...una vez terminado ese primer año me asombró mucho la hermosa vista de la ciudad que tengo desde mi departamento. Mis primeras publicaciones fueron bajo un seudónimo pero al concluir ese primer año Saga-san me propuso empezar a publicar bajo mi nombre real, al principio tuve mis dudas pero después comprendí que era lo mejor y así fue como al cabo de 7 meses empecé a trabajar en dos mangas a la vez uno debía terminar para así anunciar que la mangaka Eika se retiraba y el otro para preparar a los lectores y que estos le den la bienvenida a una nueva mangaka –Alex- que iba a crear historias similares a las de Eika-sama.
Durante este último tiempo estoy creando y publicando muchos mangas los cuales, al igual que los anteriores publicados bajo mi seudónimo, tienen mucho éxito en Europa y algunos en Argentina, lo cual me hace realmente feliz ya que de ese modo, familiares y amigos pueden seguir leyendo mis creaciones…
También debo decir que luego del primer año
volví a mi vida normal, si es que puedo definir con esa palabra mi modo de
vida. Volví a viajar, recorro muchos bellos lugares de Japón, tomando
fotografías y escribiendo guías de guiones para mis siguientes libros. También asisto
a muchos conciertos, los cuales me recuerdan mi adolescencia junto a mis
amigos, en especial el ultimo al que asistí en estos 20 meses, ese espectáculo
trajo a mi memoria a mi mejor amiga del secundario: Samantha…‘Sam’ para mí.