Al despertar el sol entraba por la ventana.
Puedo sentir el cálido aliento de Castiel en mi cuello y el calor de su cuerpo
en el mío. Salgo de la cama y del cuarto dejándolo descansar. Al salir me
encuentro con Sam. Nuestras miradas se cruzan y sin emitir sonido alguno nos
sonreímos y seguimos con lo nuestro. Voy a la cocina y preparo un poco de café
para el desayuno, era el día en el que regresábamos a capital y también el
mejor día del fin de semana. Estoy sirviendo las tazas y siento como me abrazan
por la espalda y al oído me susurran dulcemente
-buen día.- para luego besar mi cuello.
-buenos días ¿cómo dormiste?
-increíblemente bien
-parece que te sentís mejor. Qué bueno.
-sí, gracias a vos.
Justo entran Sam y Nath por lo que la cara
de ‘mi dulce pelirrojo’ cambia por una de molestia y no responde al saludo de
nuestros compañeros. Cuando terminamos de desayunar fuimos por los bolsos y
ahora estamos camino a la terminal del bus que nos va a devolver a la capital.
Durante el viaje y antes de que Cast se duerma le hago escuchar un tema que me
parece perfecto para que entienda lo que realmente siento por él.
Durante la segunda parte del viaje quien se
duerme soy yo y mi almohada es el hombro de Cast. Al llegar me despierto y lo
primero que veo es su sonrisa. Al bajar del micro le prometo a Sam darle una
copia de las fotos y me despido. Todo el camino de regreso a casa fue en
compañía de ‘mi rebelde’ que se marcha a prisa porque Lys no podía mantener
tranquilo a Demonio. Lo beso y se marcha con una mirada tan dulce que no puedo
olvidar. Entro y me tiro en el sofá sin poder sacarlo de mi mente. Me hace
feliz.
Estoy en el sofá y escucho que un fax
llega. Son mis editores que me felicitan por la conferencia que había dado y
por cómo había manejado todo más allá de su ausencia. Me pongo en contacto con
ellos y les agradezco por su trabajo y por los días libres que me habían dado.
Todo lo que paso en el cuarto con Castiel
en aquella cabaña y todo lo que me imagino que podría haber pasado sigue dando
vueltas en mi cabeza y por eso me pongo en contacto con la revista en la que
publicaba bajo mi seudónimo.
-buenas tardes. Soy Eika. Quiero comunicar
que tengo una historia para publicar que va a llevar varios ejemplares de la
revista.
-buenas tarde. Eso es genial. Ahora le
envío las fechas de los periodos.
-ok. Muchas gracias. Hasta pronto.
-adiós.
Ahora ya puedo ponerme a trabajar en la
historia, necesito definir los diálogos, crear los personajes y los escenarios.
Termino de anotar todo y de crear la base de los personajes. Ahora puedo irme a
dormir tranquila para mañana ver a ‘mi angelical demonio’.
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